En el episodio premium, Rebe y Roi hablan sobre sobre algunos temas relacionados con la moda y las tendencias.
Transcripción del audio
Roi: [00:00:00] Hoy Hablamos Premium, episodio 269. ¿Tendrías una segunda vivienda?, con Rebe.
Hola, amigos y amigas, volvemos con un nuevo episodio premium. Este episodio, de forma excepcional, es gratuito para todos los oyentes. Hoy, en el podcast premium, Rebe y yo debatimos sobre ventajas y desventajas de tener una segunda vivienda. No sé en otros países, pero en España hay bastantes personas que tienen dos viviendas, una como residencia habitual y otra para veranear, como casa de pueblo o incluso como inversión.
Vamos a escucharlo.
Roi: [00:00:33] Hola, Rebe. ¿Qué tal?
Rebe: [00:00:34] Hola, Roi. Muy bien. ¿Y tú, qué tal?
Roi: [00:00:37] Muy bien. Pensando en comprar una segunda vivienda.
Rebe: [00:00:41] ¿Estás pensando en comprar una segunda vivienda cuando no tenemos ni la primera?
Roi: [00:00:46] Yo soy así, Rebe. Yo soy así. Yo planifico comprar la primera, la segunda y la tercera. Me gusta mucho pensar en el futuro. Pero bueno, a ver, es una broma, pero hoy vamos a hablar de este debate. Y aunque estoy de broma, en realidad, es verdad que tú y yo alguna vez hemos tenido el debate de si compraríamos una segunda vivienda. Aunque no teníamos la primera, y no la tenemos, o sea, todavía no somos propietarios, pero, sí que en algún momento hemos tenido este debate: «¿Oye, te gustaría comprar una segunda residencia? ¿Cuáles son las ventajas? ¿Cuáles son los inconvenientes?».
Rebe: [00:01:24] Realmente creo que a nadie le sorprende que tengamos este debate porque debatimos de todo, Roi. Hablamos de tantas cosas que sería difícil encontrar un tema sobre el que no hayamos debatido ya. Pero sí, este es un tema recurrente, porque muchas veces que hemos estado en casa de algún familiar de vacaciones o hemos hablado con alguien que tenía una segunda vivienda, después hemos estado charlando un rato sobre si tendríamos una, por qué motivos tenerla, qué cosas negativas tiene tenerlas. Y oye, pues hemos dicho, vamos a hablarlo en el podcast, que ya de paso grabamos.
Roi: [00:02:02] De paso hacemos nuestro trabajo. Entonces, para recordarlo, yo creo que los oyentes ya lo saben, pero hay que recordar que en España nos gusta invertir en inmobiliario, nos gusta comprar propiedades inmobiliarias. Más o menos el 80% de la población o algo así, ahora estoy diciendo de memoria el porcentaje, pero entre el 70 y el 80% de los españoles, son propietarios del sitio donde viven. Y de todos los españoles, hay un 15% de españoles que, además de tener su vivienda en propiedad, es decir, el sitio donde viven es suyo, además, tienen una segunda vivienda.
Rebe: [00:02:43] Y de esos, el 64% de los propietarios las utilizan para uso personal. Es decir, las usan para sus vacaciones, para su tiempo libre. El resto, las tienen como una inversión. Ya sea para alquiler vacacional, que es el 23%, o para alquileres de largo plazo, que es el 13%. Es decir, para alquilárselo a alguien que vive ahí de manera permanente.
Roi: [00:03:08] Así es. Pero es un dato que cuando lo vi me sorprendió, porque aunque yo ya sé que a los españoles nos gusta mucho invertir en viviendas, nos gusta invertir en ladrillo, que es otra forma de decirlo, no me imaginé que el 15% de españoles tenía una segunda vivienda. No me lo imaginaba. Y además, el dato interesante es que el 64% de esas personas que tienen la segunda vivienda, no la tienen para sacar dinero, sino que la tienen para usarla, para disfrutarla. Que esto es algo que creo que no ocurre en todos los países, porque veíamos algunas estadísticas que España es uno de los países en Europa con mayor número de segundas viviendas, con mayor número de personas que tienen dos viviendas.
Rebe: [00:03:52] La mayoría de las personas las usan porque tienen estas viviendas, ya sea en una zona de playa, una zona de montaña, en el campo, y van ahí pues en sus vacaciones, en su tiempo libre, a disfrutar, a desconectar. Por ejemplo, tu abuela tenía una segunda vivienda.
Roi: [00:04:09] Sí, prácticamente toda su vida tuvo una segunda vivienda. Bueno, no toda su vida, porque primero compró su primera vivienda, su piso, donde vivía ella, pero después de unos años, la familia de mi abuela, mi abuela, mi abuelo, compraron una segunda residencia. Compraron una casa en un pueblito pequeño. Ellos vivían en un piso en el centro de la ciudad, en el centro de Vigo, y decidieron cuando tenían 40 años o algo así, no recuerdo bien, pero bueno, cuando tenían 40 años decidieron comprar una casa a una hora en coche, más o menos, de esa ciudad, en una zona rural, en un pueblito pequeño, para desconectar los fines de semana, para ir de vacaciones y desconectar un poco de la gran ciudad. Gran ciudad, entre comillas, ¿vale? Porque Vigo tampoco es una gran ciudad, pero bueno, este era un pueblo muy pequeñito, muy rural, muy agradable.
Rebe: [00:05:02] Muchas personas no es porque vivan solo en una gran ciudad, sino que quizá vives en un piso o en un apartamento y no tienes demasiado espacio, no tienes un jardín, no tienes un espacio para estar al aire libre. Entonces, es habitual que las personas se compren una vivienda en el extrarradio o en unas zonas de campo o de montaña, para disfrutar un poquito también de un jardín, de tener un huerto y este tipo de cosas.
Roi: [00:05:29] Y lo curioso de este caso es que esa vivienda no solo la disfrutaba mi abuela y sus hijos, o sea mi padre, sino que también luego la disfruté yo, porque como la casa la tuvo pues la mitad de su vida, desde que tenía 40 años hasta que ya no podía disfrutarla, yo recuerdo pasar muchos veranos en esa casa. Nosotros todos los veranos pasábamos dos o tres semanas en la casa de mi abuela, en esa segunda residencia, y como yo, pues otros miembros de la familia. Entonces, sí que estuvo muy bien durante muchos años, porque servía para reunir a la familia durante el verano varias semanas, porque era una casa con muchas habitaciones también, claro.
Rebe: [00:06:12] En definitiva, la mayoría de las personas usan estas casas en épocas de vacaciones. Vacaciones de verano, vacaciones en Navidad incluso, o los fines de semana si la tienes cerca. Porque eso ya va a depender, hay personas que compran una casita muy cerquita, como tu abuela, que la tenía a una hora de distancia, pero luego hay personas que tienen una segunda vivienda a bastantes kilómetros. Entonces, ya no vas cada fin de semana. Pero bueno, eso ya lo veremos luego cuando hablemos de ventajas y desventajas de tener una casa. Pero bueno, esto es lo que suele pasar.
Roi: [00:06:47] Estoy pensando que seguro que tenemos oyentes que tienen una segunda vivienda en España. Y ellos, los oyentes, serán de otros países, de Noruega, de Reino Unido, de donde sea. Y hombre, les queda un poquito lejos la segunda residencia, ¿no? Pero esto es algo que ocurre. Hay personas de otros países que incluso tienen su segunda residencia fuera de su país, en un país que les gusta más.
Rebe: [00:07:11] Y te voy a decir, Roi, que igual vienen más ellos a su segunda vivienda que algunos españoles que tienen la suya lejos. Porque es muy habitual aquí en Galicia, por ejemplo, hay muchas zonas costeras, muchos pueblos en la costa, que la mayoría de las viviendas son de madrileños que van a pasar sus vacaciones de verano a esa zona de playa, pero el resto del año esa vivienda suele estar vacía.
Roi: [00:07:36] A lo mejor son casas que se usan 30 días al año, 60 días, pero no mucho más. Y hay mucha gente de fuera, como jubilados, sobre todo, ¿no? Yo he conocido a muchos estudiantes de español que eran jubilados y tenían una casa en España. Y claro, pasaban muchos meses en España, no pasaban 30 días solo. Entonces, en ese caso podría tener mucho sentido tener una segunda residencia.
Rebe: [00:08:00] Si vives además en un país en el que hace mal tiempo, oye, tener una casita en una zona de calor cuando estás jubilado suena muy bien.
Roi: [00:08:11] Suena muy bien. Venga, pues vamos a hablar ahora de ventajas y desventajas de tener una segunda vivienda. Rebe, empecemos por las ventajas, vamos a ser positivos. ¿Qué me cuentas?
Rebe: [00:08:24] La ventaja de tener tu propia vivienda en vez de irte a un hotel o alquilar un apartamento es que siempre la tienes disponible. El día que tú quieras ir, vas a poder ir. No tienes que ver reservas, disponibilidad… Tú quieres irte un fin de semana, puedes irte.
Roi: [00:08:41] Eso me gusta porque da pie a la espontaneidad. No tienes que pensar: «Vale, voy a pedir unos días libres en el trabajo, vamos a pensar en el destino, vamos a buscar el hotel, cómo llegar hasta allí». Bueno, si tú tienes tu segunda residencia, que es a donde siempre vas de vacaciones, puedes decidir tomarte unos días libres e ir sin pensártelo mucho. Y a lo mejor, para algunas personas puede ser una excusa para salir más de casa.
Rebe: [00:09:08] Además, si la tienes cerca de tu vivienda habitual, imagínate, a las afueras de tu ciudad, en un pueblito cercano, también vas a poder ir a menudo. Y no es como decir: «Venga, voy a organizar unas vacaciones, a ver a dónde voy». Sino que, como está cerca, incluso si tengo solo dos días libres el fin de semana, pues me voy ahí un rato y estoy un rato en el campo y desconecto.
Roi: [00:09:29] Y es algo curioso, porque yo cuando pienso en esto, pienso: «Podrías hacer lo mismo si no tienes una segunda residencia, podrías alquilar un hotel, alquilar un apartamento turístico y ya está». Pero es cierto que cuando tienes que pagar el hotel o pagar el apartamento, es como que te duele más, es una barrera. Pero si ya, tu vivienda, pues es tuya, aunque tiene un coste muy alto, por supuesto, pero cuando ya la tienes ahí no piensas tanto en el coste que tiene.
Rebe: [00:09:58] Tampoco tienes que organizar, porque si tú te vas a ir a un sitio nuevo, tienes que buscar un hotel, ver qué hay, ver cómo haces, qué necesitas llevar, preparar una maleta. Si tú tienes tu propia casa, no tienes que hacer todo esto. Dices: «Venga, es viernes, me voy». Ya está, coges tu coche y te vas. Seguramente en tu casa ya tengas todo a tu gusto, con todas tus necesidades cubiertas, tengas allí tu ropa, incluso comida. Puedes tener todo listo para irte un fin de semana de vez en cuando.
Roi: [00:10:29] Esa es una buena ventaja, que la tienes a tu gusto, porque aunque puedes alquilar hoteles o alojamientos turísticos, nunca van a ser como a ti te gustaría o no van a ser perfectos. A lo mejor te gusta ir en invierno a una casita en medio del bosque, y no encuentras ninguna así como alojamiento turístico. Entonces, ¿qué tienes que hacer? Construirla tú mismo. Compras una casa vieja, la reformas y pones una chimenea. Bueno, esto, como podéis ver, es mi visión ideal de una segunda residencia. Sería mi segunda residencia ideal: una cabañita en el bosque, sin vecinos, sin nadie alrededor, como para irme de retiro espiritual. Pues, sería algo que me gustaría.
Rebe: [00:11:14] Como vemos, tiene muchas ventajas. Al final, por eso la gente las tiene, ¿no? Porque tiene muchas ventajas. Por ejemplo, si tienes hijos, también es una facilidad bastante grande. Tú tienes tu casa preparada con todas las cosas para los niños allí, te vas de vacaciones siempre a ese sitio, ya conoces la zona, seguramente los niños tienen amigos. Es muy fácil hacer eso, en vez de organizar cada X tiempo unas vacaciones nuevas.
Roi: [00:11:38] Y si es una casa grande, como era la de mi abuela, no solo vas tú, sino que puedes invitar a la familia. Y es raro invitar a la familia a unas vacaciones en las que hay que pagar hoteles y tal. Es más complicado, ¿no? Porque es como que tienes que… o pagas tú el hotel de tus familiares, o les obligas entre comillas a gastar dinero. Si tú tienes una segunda residencia muy grande, con muchas habitaciones, puedes invitar a toda tu familia y organizar planes muy divertidos, como era el caso de mi abuela.
Rebe: [00:12:10] Y no tienes que poner de acuerdo a todo el mundo, porque si tú quieres, por ejemplo, invitar a tus amigos a ir de vacaciones, tienes que ponerlos de acuerdo, porque si hay que pagar, uno va a querer ir a la playa, otro a la montaña, y dicen: «Oye, ya que pago quiero unas vacaciones a mi gusto». Mientras que si tú tienes una casita, a la gente le da igual qué tipo de vacaciones sean. Si tú invitas a la gente a tu casa, van a ir.
Roi: [00:12:32] Sí, de hecho, yo alguna vez he ido a casa de mi abuela, a esta segunda residencia, solo con mis amigos. Mis abuelos no iban, entonces le pedí permiso a mi abuela y me dijo: «Sí, este fin de semana está libre». Y fui con mis amigos, y como tú bien dices, no les importó, porque como era gratis, ellos estaban muy contentos de poder ir a esta casa. Entonces, bueno, vemos muchas ventajas, y otra más que más o menos hemos comentado es que ahorras en hoteles y alojamientos turísticos porque la casa es tuya, cada vez que vas no tienes que pagar. Pero claro, ahorras en hoteles porque has tenido que comprar la casa, entonces, es un poco tramposa esta ventaja. Porque sí, sí, ahorras en hoteles y alojamientos turísticos, pero es que te has gastado decenas de miles de euros o cientos de miles de euros en una segunda residencia. Y esa es la principal desventaja, o la primera desventaja, que tiene unos costes iniciales enormes.
Rebe: [00:13:29] Además de unos costes de mantenimiento, porque tú tienes que pagar la electricidad, el agua, las tasas de basura, los impuestos, mantenimiento, si se estropea algo tienes que arreglarlo. Tú cuando vas a un apartamento de alquiler o a un hotel, llegas y todo tiene que estar bien, y si algo no está bien, te quejas. Pero si es tu casa, tienes que mantenerla tú.
Roi: [00:13:52] Sí. Y cuando se estropea algo, tú eres el responsable, tienes que llamar a alguien para que lo arregle, tienes que pagar ese arreglo. Entonces, esa es una desventaja bastante clara. Y de hecho, el problema que tiene también es que, si por lo que sea un año no quieres ir a esa segunda residencia porque quieres viajar a otro sitio, a otras zonas, a otros países, tú vas a tener que pagar tu casa igual, vas a pagar igual los costes anuales. Entonces, en ese aspecto, es una desventaja bastante grande.
Rebe: [00:14:25] Y si la utilizas pocas veces al año, o un año no la utilizas en absoluto porque vas a otro sitio, no la estás aprovechando mucho, no la estás aprovechando bien, esos gastos que estás teniendo son para nada. Y ya no solo a nivel de gastos, sino que a nivel mental también te genera un sentimiento negativo porque piensas: «Estoy gastando dinero, tengo que trabajar porque tengo que ir, yo que sé, a limpiarla, a cortar el césped, y al final para nada, porque no la disfruto». Entonces, cada vez que no vas es como que te duele, porque dices: «No la estoy usando».
Roi: [00:15:00] Claro, porque gastas dinero, pero también gastas tiempo o inviertes tiempo en mantenerla, en limpiarla. Por ejemplo, tienes que visitar la casa varias veces al año aunque no vayas por vacaciones, solo para ver cómo está la casa, para cortar la hierba, bueno, para ver que no hay un problema, ¿no? Tú no puedes dejar una casa un año cerrada. Acaba el verano y dices: «¡Hala! Hasta el verano que viene». No, no es lo ideal.
Rebe: [00:15:26] De hecho, puede llegar a generar más gastos, porque muchas veces si no puedes ir, tienes contratada una alarma, un seguro o alguien que vaya a verla de vez en cuando. Entonces, más gastos.
Roi: [00:15:39] Claro. Y luego, el peor de los problemas que yo le veo a esto es que los primeros días de vacaciones los dedicas a limpiar y a mantener la casa, porque llegas, está todo sucio. Yo lo veía en el caso de mis abuelos, cuando llegaban a la casa, los primeros días consistían en limpiar la casa, lavar las sábanas, cortar el césped. Y claro, tú si vas a un alojamiento turístico, no tienes que cortar el césped, ya está cortado.
Rebe: [00:16:10] Los primeros días suelen ser de trabajo, o al menos para algunas de las personas que vayan, van a ser de trabajo. Por ejemplo, a mis padres les pasa con la casa de mi abuelo que falleció, entonces ahora tienen que encargarse de esa casa. De vez en cuando tienen que ir para ver si está bien, cortar el césped y todo esto. Pero además, cuando vamos, pues los primeros días, como tú dices, hay que limpiar un montón, poner todo a punto, como se suele decir, ¿no? Todo listo para disfrutar de unos días de vacaciones. Entonces, al final vas un poco para trabajar, en vez de ir a disfrutar. Pero otra cosa negativa, Roi, que tiene, es que al final cuando tú tienes un sitio así, acabas yendo recurrentemente a ese sitio y dejas de explorar sitios nuevos o ir de viaje a sitios nuevos. Por el punto uno que decíamos, como ya lo estás pagando, vas ahí, no vas a irte de vacaciones a otro sitio, pagar unas vacaciones, cuando ya estás pagando esa casa.
Roi: [00:17:10] Claro, es como que te sale gratis si vas a esa casa, pero si vas a otros sitios vas a tener que pagar. Entonces, te ata un poco a ese sitio en concreto, la segunda residencia. Que oye, para algunas personas esto no es una desventaja. Por ejemplo, mis abuelos disfrutaron un montón con esa casa, durante 40 años fueron muy felices, y ellos solo van a pensar en cosas buenas sobre esa casa. Entonces, aunque vemos ventajas y desventajas, no se aplican a todo el mundo.
Rebe: [00:17:39] También creo que hay una diferencia generacional, porque antes, la generación de tus abuelos, por ejemplo, quizá no viajaban tanto, pero sí que ahorrar para una vivienda lo veían como mejor. Y si además era para su familia, pues era todo positivo. No veían como un punto negativo el hecho de no viajar tanto. De hecho, seguramente no se lo planteaban mucho.
Roi: [00:18:03] Si, a lo mejor si no hubieran comprado esta segunda residencia, no hubieran viajado mucho más. Y es cierto que también es una decisión muchas veces emocional y no es tanto pensar en qué es más rentable a nivel económico, porque yo creo que si piensas en qué es más rentable o en qué es más flexible, qué te da más opciones, es mejor no tener una segunda residencia. Porque hay una cosa de la que tenemos que hablar, que es el coste de oportunidad, que es un término que me encanta comentar en todos los episodios porque se aplica a todo en la vida. Entonces, ¿qué ocurre, Rebe? Que el dinero que tú gastas en esa segunda residencia podrías utilizarlo en otra cosa. Entonces, no es tomar solo esa decisión, sino que es pensar en qué otras decisiones o opciones estás rechazando, porque podrías hacer otra cosa con ese dinero.
Rebe: [00:19:00] Podrías irte de vacaciones, podrías comprar una vivienda para alquilar y sacar dinero, podrías invertir ese dinero en otras cosas. Al final, cuando tomas una decisión, estás rechazando otras. Si tú compras esa casa, ese dinero no lo usas para otras cosas.
Roi: [00:19:18] Así es. Un ejemplo que te voy a poner ahora de números: una segunda residencia en una zona de Galicia, agradable para ir de vacaciones, una zona no extremadamente turística, vamos a decir que puede costar 150.000€. En esa zona, un alojamiento turístico similar, cuesta unos 100€ al día. Entonces, con 150.000€ tú podrías reservar un total de 1500 noches en alojamientos turísticos. Y si tú de media te vas de vacaciones 30 días al año, que es lo normal en los españoles, incluso menos, serían 50 años. Es decir, con lo que te cuesta la segunda residencia podrías ir de vacaciones 50 años. Y esto si no haces nada con el dinero. Porque si tú coges ese dinero y lo inviertes, por ejemplo, lo inviertes en una casa, pero no para usarla tú, sino para alquilar, podrías sacarle un rendimiento. Y si tú a esos 150.000€ le sacas, yo que sé, 6.000€ por el alquiler que te puede pagar una persona que viva ahí, tú tendrías 6.000€ al año para invertir en viajar, en hoteles, en alojamientos turísticos, en lo que sea, y puedes ir a donde quieras.
Rebe: [00:20:34] En conclusión, a nivel de dinero no es lo más rentable, no es la mejor decisión económica, pero como en todo en la vida, Roi, no siempre el dinero es lo más importante. Entonces, puede que algunos de los puntos positivos que vimos, de algunas de las ventajas, te motiven más que el hecho de que no sea lo más rentable. Puede que el hecho de que sea muy cómodo para ti, de que disfrutes con tu familia yendo a esa playa siempre, de que te motive a salir más los fines de semana porque tienes a dónde ir cada fin de semana, o simplemente te encanta el campo y disfrutas de tener una huerta y un campo, un jardín que cuidar, cada vez que puede salir de tu piso. Pues quizá, esos puntos son los que hacen que acabes comprándote esa casa.
Roi: [00:21:21] Claro, es que hay una parte más emocional o de experiencias. Las experiencias que puedes tener en esa casa, que es difícil de cuantificar. Y por eso, yo cuando pensaba en la casa de mis abuelos, al principio analizaba las ventajas, los inconvenientes y todo esto, y mi conclusión era que no era una buena decisión, que mis abuelos no tomaron una buena decisión y deberían haber invertido ese dinero, quizá en un piso para alquilar, para sacarle un rendimiento. Y luego, los beneficios de ese piso, cada año podrían dedicarlo a irse de hoteles a diferentes partes de Galicia o de España. Claro, yo lo he pensado así porque solo pensaba como en la parte racional, pero luego me puse a pensarlo y claro, ¿qué valor le das a esos veranos que pasaba yo con mis padres en esa casa? Que si no existiera esa casa, no iríamos. ¿Cuál es el valor de eso? No se puede cuantificar. Entonces, al final, creo que fue muy buena decisión para mis abuelos y que afectó positivamente no solo a ellos, sino también a mis padres y a mí mismo. Entonces, a veces las decisiones no son tan fáciles, ¿no? A nivel económico puede parecer sencillo, pero cuando ya analizas estos temas más emocionales o de experiencias, es más complicado.
Rebe: [00:22:41] Quizá el resumen es que los españoles somos muy emocionales, Roi. Porque si tantos españoles tienen una segunda vivienda, por algo será.
Roi: [00:22:50] Puede ser, puede ser, no lo sé. Al final es una decisión muy personal, que está bien tener esta lista de pros y contras para tampoco tomar una decisión muy mala, pero también hay que poner en la balanza esas partes más emocionales. Es difícil darles un valor, pero hay que darles el valor que tienen.
Rebe: [00:23:09] Es decir, ¿que si tú ahora encontrases una cabañita en el bosque, no la comprarías porque hay que ser racionales, Roi?
Roi: [00:23:16] Es una buena pregunta. Claro, ¿cuál es el valor emocional que podría recibir yo por ir algunos fines de semana a esa casa sin sentirme mal porque estoy gastando dinero? O a lo mejor no existe una casa así como alojamiento turístico. Es una buena pregunta. Llegado el momento tendría que hacérmela, pero no es el momento porque ni siquiera tenemos nuestra primera vivienda, Rebe. Entonces, primero, en unos años, compraremos nuestra primera vivienda. Y luego, llegado el momento, si tenemos ahorros, una buena situación financiera, podemos investigar esto.
Rebe: [00:23:55] Creo que no va a llegar ese momento, pero…
Roi: [00:23:58] ¿Cómo que no?
Rebe: [00:23:59] Pero bueno, está bien, porque cuando llegue ese momento podemos volver a este episodio y ver los pros y contras que comentamos hoy.
Roi: [00:24:08] Así es.
Roi: [00:24:09] Bueno, pues nada, Rebe, dejamos aquí el episodio. Un placer como siempre grabar contigo. Cuídate mucho y hablamos la semana que viene.
Rebe: [00:24:16] Un saludo para todos. Hasta la próxima. Chao.
Expresiones
De paso
Y oye, pues hemos dicho, vamos a hablarlo en el podcast, que ya de paso grabamos.
Significado: aprovechar una situación o momento para hacer algo adicional.
Ejemplo 1: Fui al supermercado y, de paso, compré unas flores para casa.
Ejemplo 2: Cuando vayas al banco, podrías pasar por la farmacia de paso.
Sonar bien
Si vives además en un país en el que hace mal tiempo, oye, tener una casita en una zona de calor cuando estás jubilado suena muy bien.
Significado: que algo parece una buena idea, un buen plan o una propuesta atractiva según lo que se dice o se escucha.
Ejemplo 1: Tu idea de salir a cenar suena bien, hace tiempo que no lo hacemos.
Ejemplo 2: Esa oferta de trabajo suena bien, deberías considerarla.
En vez de
La ventaja de tener tu propia vivienda en vez de irte a un hotel o alquilar un apartamento es que siempre la tienes disponible.
Significado: alternativa o sustitución, señalando que se elige o se hace algo en lugar de otra cosa.
Ejemplo 1: Prefiero estudiar en casa en vez de ir a la biblioteca.
Ejemplo 2: En vez de comer comida rápida, deberíamos preparar algo saludable.
Dar pie a
Eso me gusta porque da pie a la espontaneidad.
Significado: provocar o ser el motivo de que algo suceda.
Ejemplo 1: El comentario de Juan dio pie a una larga discusión.
Ejemplo 2: La sorpresa de la fiesta dio pie a muchas risas.
De vez en cuando
Puedes tener todo listo para irte un fin de semana de vez en cuando.
Significado: algo que ocurre de forma ocasional, no de manera regular, pero sí con cierta frecuencia.
Ejemplo 1: Me gusta salir a caminar de vez en cuando para despejarme.
Ejemplo 2: De vez en cuando, organizamos cenas con amigos para ponernos al día.
Poner todo a punto
Pero además, cuando vamos, pues los primeros días, como tú dices, hay que limpiar un montón, poner todo a punto, como se suele decir, ¿no?
Significado: preparar o dejar todo listo y en condiciones adecuadas para su uso o para que algo funcione correctamente.
Ejemplo 1: Antes de la fiesta, tenemos que poner todo a punto para recibir a los invitados.
Ejemplo 2: Voy a poner todo a punto para la reunión de mañana.
Ejercicios
Los ejercicios consisten en un cuestionario interactivo. Haz clic en el botón «Empezar cuestionario» para comenzar. Las preguntas o ejercicios se muestran de uno en uno, por lo que tienes que hacer clic en el botón «Comprobar» y después en el botón «Siguiente» para ver el siguiente ejercicio.
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